El Logos Femenino

Inanna permanece impertérrita a lo largo de la existencia, como auténtica fuente de inspiración para el aspecto femenino, en toda su voluntad de Ser y Existir.
En este blog compartiremos la sabiduría femenina, recuperaremos sus costumbres, ideas, sentimientos y abogaremos para que este pilar que conforma una mitad de un todo, sea indivisible por siempre jamás.
Bienvenid@s a LA TIENDA ROJA

TALLERES DE LA TIENDA ROJA

LA TIENDA ROJA DE INANNA PRESENTA UNA SÈRIE DE TALLERS PER L'AUTOCONEIXEMENT I L'AUTOCONSCIÈNCIA, FACILITATS PER LA KARME I LA NÚRIA FUNDADORES D'AHESAT I TEMPLE INANNA, AMB UNA EXPERIÈNCIA DE MÉS DE 10 ANYS. TOT ELS SEUS CURSOS, A MÉS DE TENIR UNA CLARA DIRECCIÓ CAP A LA RECONNEXIÓ AMB QUI SOM, DESPERTANT LES PARTS ADORMIDES QUE ENCARA NO HAN TREPITJAT AMB FORÇA I QUE PODEN SEMBLAR-NOS DESCONEGUDES, ENS MOSTRARAN COM INTERIORITZAR, APAIVAGAR I RESPIRAR FONS MITJANÇANT TÈCNIQUES HOLÍSTIQUES, EXERCICIS GRUPALS I PRÀCTIQUES PER A DESENVOLUPAR LA NOSTRA PRÒPIA CREATIVITAT.

Si us interessa algun, podeu clickar sobre el títol per tenir més informació.
També podeu escriure a:
ahesat.org@gmail.com
o trucar al T. 686265212
us informaran de l'Agenda prevista.

Aquest són els Tallers:











EN UN HUECO DEL CORAL DE MI PULMÓN



          En un hueco del coral de mi pulmón habitará en mi siempre tu recuerdo, Valentina.
Tu deseo vino a mi en Francia a los veintinueve años. Tu nombre empezó a resonarme dentro como un eco, sin saber que no era yo quien lo elegía, sin saber que era tu alma la que lo soplaba en mi oído y en mi ombligo, sin saber que tan siquiera me pertenecía esa urgencia de ser madre. Fallé construyendo el nido, se desmoronó el suelo de hojarasca de falsas promesas y decidí volar sola lejos, a América, porque aquel con quien quería tenerte no sentía tu deseo.
Dejaste de rondarme. Dejaste de avistarme desde otro plano, pero ya era tarde para volver al origen. Habías decidido ser rama de este árbol, no importaba tanto de qué hermana fueras fruto: si de Neus o de Mar, si de Mar o de Neus; mientras fuera en ese árbol y con una madre con nombre de agua. Y así, enseguida, le oí anunciar altiva, siempre rival, que estaba esperando que de ella naciera una niña llamada Valentina. Ignoraba ella también que tu alma ya sabía cómo llamarse. Me nublaron los celos, no entendía por qué improbable azar dos hermanas ariscas que apenas se hablaban coincidían en un nombre bailarín para su primera hija: Valentina.
Naciste un 20 de noviembre en Tarragona y, a miles de kilómetros, a las puertas de cumplir los treinta, lloré sin entender, lloré una pena profunda porque habías nacido, lloré de culpabilidad por sentir tristeza en vez de alegría, lloré al creer que lloraba por un sentimiento mezquino de envidia hacia a mi hermana, lloré porque ya no podría llamar a mi primera hija Valentina. Como no entendía, empecé a buscarte ciegamente, a desandar los pasos, a girar sobre mí como alguien con los ojos vendados, como una peonza mareada que no acierta a darle a la piñata que guarda el secreto, el acertijo para desvendar la conciencia. Tu primer anhelo seguía en mí, pero por entonces no entendía que era el tuyo y que ya nada podía hacerse.
Me equivoqué, dejé al mejor compañero para volver con aquél de Francia y encontrarme sola dos años en el París de donde dicen que vienen los niños: muertas todas las cigüeñas, destruidos todos los nidos, la ciudad eterna del desamor, del ahogo en los túneles de metro y de la soledad mala. Y de nuevo a América, sin saber por qué, esta vez a ese rincón de arriba en el que hablan francés, como siguiendo una brújula enloquecida que buscase en el mapa ese cruce de amerindios, ingleses y franceses donde quizás me encontraría. Y entre idas y venidas te conocí a tus seis meses, en brazos de mi hermana, y tuve que tragarme las lágrimas y el grito interior que, lúcido, me dijo: “tiene la mirada que habría tenido tu hija con aquel que contigo no quiso ser padre en Francia”.
Pasaba el tiempo, el extranjero ventaba el invierno en mi útero, mientras a ti te nacía una hermana. Y por fin volví, desorientada y sin haber entendido nada. Entonces empezamos tú y yo, sabiendo sin saber, este baile simbólico, este escondite de señales de humo. Dos sonámbulas que a tientas alargan los brazos y no alcanzan a tocar más que noche oscura.
Si yo soñaba con un hipopótamo, la misma semana tu abuela te regalaba un libro poblado de ellos. Si yo me acordaba de mis zapatos de niña flamenca, rojos a topos blancos, mi madre me llamaba para decirme que ahora tu los llevabas puestos. Si en Carnaval me disfrazaba de Blancanieves, me mandaban una foto tuya vestida igual. O aquella vez, que en la calle pasó por mi lado una niña de tu edad que repetía sin cesar la historia de una tal Valentina y su mamá.
 Nos veíamos poco y me sorprendía que con apenas cuatro años me hicieras confidencias y me pidieras cuarzos rosas para que tu madre no se enfadara contigo. Ella no podía disimular el disgusto de verte sonreír en mi regazo esas pocas veces que coincidíamos y, en el cruce frío de nuestras miradas, volvíamos a ser esas niñas siempre antagonistas, siempre comparadas, peleando como entonces por el amor de papá y mamá; rivalizando ahora por el amor de una hija, Valentina. “Yo quiero tener una niña como tú”, te decía sin que nos oyera, “no, ya no podrá ser igual que tú”.
Me enamoré de nuevo de un amor estéril, sin intuir que seguía desandando para volver a ese anhelo que una vez sentí de ti en mi cuerpo, y elegí a un tal Manu. Simple casualidad, me convencía engañada, que se llamara igual que tu padre.   
Por fin, no hace mucho, ese huequito del coral de mi pulmón izquierdo empezó a hincharse y soplando, soplando acabo por inflar al árbol de mi pecho entero. Inspiraba ahogo con un silbido y expiraba tosiendo ese apego amarrado con ancla en el fondo pulmonar o quizás más abajo, enraizado en lo más profundo de mi vientre. Así fue, como entre fiebres y sudores, entendí. Entendí que un día las dos soñamos que jugaríamos en la Tierra a ser madre e hija. Fue un sueño breve y me volví tía cuando otras entrañas cercanas se dispusieron a acunarte el alma para otro sueño cumplir. Yo ya lo sé; tú, con tus cinco añitos aún sigues haciendo puzles, enviándome señales que son sólo para ti. Quizás algún día puedas entender, puedas leer esto o quizás no te haga falta. Puede que éste sea sólo mi sueño, una ficción familiar que acaba ya. Te pido perdón por no haber sido tu madre, Valentina, y me perdono por no haberte tenido, niña bonita. Te libero de este encantamiento para celebrar que naciste de Mar, mi hermana, tu madre de verdad.
Y en un huequito del coral de mi pulmón habitará en mí siempre el recuerdo que una vez mecí en mi aura a tu alma, Valentina.

Blanca Puignevat, 27 de marzo 2018

En el dia de la Dona 8 de Març de 2018

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Recull de textos dedicats a les GRANS DONES en reconeixament a la nostra identitat, llibertat i capacitats, més allà de qualsevol criteri que pertorbi la nostra condició de persones, en reclamació de respecte en totes les àrees de la vida. La reclamació no està dirigida únicament als homes, està dirigida a tothom que creui la linea on es condemna i trepitja a una part de la humanitat, per dogmes i doctrines caducades, que donen llum a un pocs i omplen de foscor a molts altres. Per tal que això s'acabi i que no haguem de celebrar cap dia més de la DONA.


DESDE LO FEMENINO

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Lo primero que me viene a la mente, al ponerme a escribir estas palabras, es por qué tiene que existir un día al año que recuerde que la mujer es trabajadora, luchadora, solidaria, cuidadora, nutridora, valiente e innumerables calificativos más.
 Por qué hay en todas las sociedades actuales y antiguas que podamos recordar, en todas las culturas, razas y religiones, en definitiva, en todo lo que nos condiciona como seres humanos desde que nacemos, un olvido tan profundo e instaurado con lo femenino. ¿A quien le interesa que esto ocurra?.
Lo primero voy a utilizar las palabras que creo son más concretas para el mensaje que quiero transmitir. Femenino o feminidad, es para mí, una fuerza, una energía, una identidad en el sentir, pensar y hacer desde un origen concreto de nuestro corazón, que te lleva a vivir escenarios que marcaran tus experiencias con un tono de luz y sonido único y vital para el desarrollo de la propia vida. No se trata pues, de hombre o mujer, sino de ser y hacer desde esta fuerza e identidad.
Desde ese instante en la más remota antigüedad, donde se instauró el patriarcado unilateral, donde no se permitió la coexistencia con nada más que pudiera poner en peligro su poder y oligarquía, todo lo femenino se convierto en esclavo al servicio de lo masculino, despreciando a la propia vida con ello, porque lo femenino es vida. Femenino es útero, es creación y gestación de vida,  es Amor para dar desde ese lugar que te diferencia y te da identidad, un espacio, donde otra vida, pueda alcanzar la experiencia de vivir.
Feminidad es dar alimento a todo y a todos, para que crezca la semilla que enriquecerá a la propia existencia y a este hermoso planeta, cuna y referente femenino por excelencia.
¿Cómo es posible que hoy, el ser humano siga olvidando de donde viene y hacia dónde se dirige, y tenga todavía que instaurar un día en el que recordar que en lo femenino esta el principio y el final?
Gritemos a pleno pulmón, todos juntos, que a lo femenino se le devuelva su lugar, se le reconozca todas y cada una de la barbaries vividas en este secuestro y dominación patriarcal vivido hasta ahora. Que la vida se ha hecho para unir y no para separar, que lo femenino y lo masculino deben ir de la mano, a la par. Que la unión de esta dualidad es la gran riqueza universal. Gritemos que ya no tenga que haber un día para recordar sino que ya hemos recordado y no lo vamos a olvidar más.

Karme Millán





PERSPECTIVAS DE UN YO

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SUEÑOS ATRAPADOS SIN DEJARSE DESPERTAR, 
SIN DEJARSE REALIZAR 
SOLO PORQUE ALGUNOS CREEN TENER LA REALIDAD, LA VERDAD Y NOSOTROS SE LA DEJAMOS TENER SIN MÁS.
POR UNA IGUALDAD Y UNA HUMANIDAD DONDE EL SENTIR SE IMPONGA AL PENSAR.
Y yo... 
Y yo...
Y yo..
Y yo...
Puede aprendí a no quererme
Puede aprendí que había cosas que no se podían sentir
Puede aprendí a rechazar mi cuerpo y lo que venía de él
Puede aprendí a reprimir sentimientos, sensaciones y deseos.
Puede aprendí a esconderme.
Puede aprendí a decir NO a cosas que quería decir SI y a decir SI a cosas que quería decir NO
Puede aprendí a no respetarme ni como persona, ni como mujer atrayendo situaciones y personas que me hacía más mal que bien
Puede aprendí a denigrarme, a rebajarme, a aceptar cosas inaceptables
Puede aprendí que debía culpabilizarme, seguro que algo había hecho mal
Puede aprendí a rechazar instintos y sensaciones que no se pueden tener, no están bien vistos, no es moral...
Puede aprendí que «debo ser buena persona y hacer las cosas bien» para que me quieran
Puede aprendí...

O puede ya lo había aprendido
Generaciones de mujeres y mujeres viviendo lo que no fueron... lo que no sintieron y lo que no quisieron.
Y yo quiero liberarme de ese sufrimiento
Gritar al mundo que SOY MUJER ¿y?
SOY MUJER, 
SOY PODEROSA, SOY VENGATIVA, SOY POSESIVA, SOY COLÉRICA , SOY BONDADOSA, SOY TODA TERNURA,  SOY AMOR, SOY TODO ODIO, SOY NIÑA, SOY MUJER O SOY TODA PASIÓN Y DESCONTROL, SOY SOÑADORA... O...
SOY UNA PUTA REPRIMIDA que quiere dejarlo de ser, NO PUTA por supuesto sino no REPRIMIR más mi ser.
Chicas vaaa por vosotras y por miiii, por supuestooo, la integración por supuesto aun no estaaaa, pero ahiiii va.... desnudandome ante el cura y el altar. Romper patrones, hechizos, prejuicios y sinsentires..
SOY MUJER Y SOY PUTA
Susana Pérez





Dones de tot arreu, juntes ho podem tOt

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Dona valenta, tens dret a sentir por, tot sabent que ets molt més que el que et fa tremolar.
Dona independent, tens dret a sentir-te estimada i recolzada sense necessitat de perdre’t en l’altre.
Dona empoderada, tens dreta fer sonar les teves passes, ja siguin descalces, amb talons  o amb vambes, i així i tot, fent-ho sense trepitjar a algú altre.
Dona intel·ligent, és teu el dret de la ximpleria i de l’error, hi ha pocs plaers com plorar de riure i cagar-la quedant-se ben a gust.
Dona bonica, les teves formes són sagrades i vibrants,tens dret a mesurar-te sense cànons imposats, i sobretot, a no mesurar-te gens per reconèixer la teva grandesa d’ànima i vivacitat.
Dona treballadora, la teva jornada no són les 24h, tens dret a relaxar-te i no fe res, sabent que deixar perdre el temps pot arribar a ÈSSER una de les teves millors inversions, vull dir immersions.
Això són només adjectius que ens limiten, mentre seguim esperant que els nostres drets siguin emparats per lleis ens perdem tot un terreny de llibertat i bellesa infinita. El dies avui, el moment és ara, i es comença per tú mateixa i es continua per les dones que tinguem al costat. Donant-nos caliu on hi han hagut ferides, donant-nos escolta on hi ha hagut abandó.
DONAr amb amor és la nostra idiosincràsia, tan debò rebre amb el mateix amor sigui el destí de TOTES.
Ni les dones ni la terra som menester de conquista sinó de cultiu.
Aquesta no és la nostra lluita, ni la nostra batalla, el món ja en té prou de violència desmesurada i guerres infames. Aquest és el nostre camí, juntes de les mans i cor, dansant en la foscor del que està per venir.
Dones de tot arreu, juntes ho podem tOt.

Lidia Ullate Agramunt




… EL ROSER …

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 … i de nou … asseguda amb el meu vestit blanc… llarg… molt llarg… ara al meu davant només puc veure fines branques que s’alcen cap al cel… i punxes… moltes punxes… 
Sembla … “crec”… que està sec … l’observo … el toco … intento acaronar-lo… punxa … em fa mal … no sóc capaç de veure res més … tot és fosc … àrid … ploro … el cor se m’encongeix … miro… observo … sento fredor … EM SENTO SOL … intento recordar … puc sentir el recorregut de part de la meva vida … pujant una muntanya … carregat amb una motxilla … pesada … molt pesada … Porto … carrego molt, molt de pes… pujo … costa molt … però no deixo de caminar … i per fi quan sóc al cim … deixo caure la motxilla … i roda i roda fins arribar a la vall …
… la miro … la veig … l’observo caure fins la vall … i llavors torno a baixar … la recullo … la carrego … per tornar a pujar … cada cop més cansat … cada cop pesa més … em falta l’alè … però torno a pujar per tornar a deixar-la caure i fer-la rodar de nou per tornar a baixar … tornar a carregar-la i tornar a pujar … i cada cop més cansat … ja esgotat haig d’anar parant … però continuo pujant …
Ara assegut davant el que ja puc reconèixer com un roser sense fruits … aquell que em recorda que potser … durant molts anys … m’he permès fer un camí … que tot i sovint arribant al cim … no he estat capaç d’aconseguir un propòsit … un fi … potser un meta … i ara potser començo a adonar-me que he invertit la major part de la meva vida intentant aconseguir … allò que mai aconseguiré des de una intenció … potser equivocada … buscant l’acceptació … d’aquells que he “cregut”  necessitar … dedicant cada minut  en agradar i fer feliç als altres … sempre buscant una resposta concreta a canvi … el sentir-me ple i segur … confiat … cercant una abraçada per sentir-me estimat des de la imposició i la creença que així havia de ser … que eren els altres els que m’havien d’omplir el buit emocional que ha recorregut part de la meva existència … dia rere dia … i obtenint com a resposta … aquella soledat … potser … segur … falsa soledat … lluny de la individualitat … de la llibertat … que m’ha endinsat durant anys en el victimisme de “creure” que he estat castigat … potser fins i tot maltractat per l’entorn … fent responsable als altres del dies grisos … de les turmentes del meu dia rere dia… aquells que no
m’han permès veure que ho he tingut TOT… tot el que sempre havia estat el meu veritable desig …
… he viscut amb el vel que m’ha cegat sentir que la resposta només està en mi … possiblement he errat en la intenció d’imposar unes carències … d’exigir allò que ni tan sols jo he sabut donar-me … i ni tan sols he sabut veure el que era … i només he pogut trobar rebuig … despreci… indiferència … fruit d’una inseguretat i desconfiança … aquella que t’impulsa a actuar possiblement per interès … del que sigui … actuant sense ni tan sols adonar-te … de la mateixa manera … sense respectar la llibertat dels que t’envolten … arribant així a la gran troballa … haver estat tots aquests anys caminant encadenat … lluny del respecte cap a mi mateix, desconfiant de la gran brúixola del batec del meu cor … apartat de creure en mi …
Ara roser … només puc agrair-te cada punxa … aquelles que encara potser fan mal … per què és gràcies a tu que m’adono que durant aquest recorregut no he sabut fer-ho d’una altra manera … ara, respectant-me i respectant l’entorn … torno a mirar-te i també entre les punxes … sóc capaç de veure uns ulls grans i rodons … negres atzabeja … que amb un somriure em diuen … endavant … que jo estic aquí per recordar-te qui ets … per què des de el respecte i la llibertat … “jo t’estimo fins l’infinit … que és molt” i des de aquí puc arribar al perdó … només cap a mi mateix … aquell que des de la densitat dels plànols em permeti perdonar a aquells que … només eren una part del meu entorn …
He viatjat en trens que m’han acostat al veritable desig del meu cor … però “creient” que havia de cercar quelcom que … ni sé … potser sense gran importància en realitat … m’he permès baixar en diferents parades i estacions … sense en realitat cap cerca … sense propòsit… i ara són aquells ulls … negres … negres i brillants … amb aquest somriure … que em permeten mirar-te a tu … roser… i veig com vas recobrant el teu color verd … aquell que m’insinua que la teva savia torna a córrer pel tronc … 
… t’he regat amb les meves llàgrimes … potser d’incertesa … i ara puc veure com neixen de tu … brots … despunten coloraines … que em diuen que tot és un procés … que sí… que potser les punxes … aquelles que un bon dia em permeteren tocar-te des de l’errada intenció … també formen part de tu … roser … i que gràcies a elles … que malgrat elles … les punxes … seràs capaç de brotar de nou … sempre alçat …  cap al cel … però mostrant les coloraines i la bellesa del nou fruit … la rosa … aquella que durant anys també m’he permès mirar … observar … només aconseguint trobar una rosa estranya … que tot i la dificultat que m’oferien els teus colors ataronjats … groguencs … de
formes arrodonides … lluny de la “normalitat” que sovint mostren les roses … m’encadenaven únicament a les teves punxes … a la foscor d’un dolor que durant anys m’ha servit d’aliment …

… ara puc veure com despunta el taronja del teu capoll … et miro… et rego… ara amb llàgrimes d’esperança … amb un somriure … i veig créixer el teu fruit amb el desig i la il·lusió de gaudir de la bellesa de la rosa que faràs sortir … i que ja des de ara ensumo i sento com la teva nova aroma … aquella que ha estat SEMPRE … i aquests ulls  … grans … brillants … negres atzabeja … em recorden … i em recordaran que sóc lliure de pujar muntanyes … de viatjar fins arribar a la vall … que avui preciso … que anhelo … i que desitjo … que és seguir el batec del meu cor … i des de aquí que siguin les meves mans les que mostrin al món que … VIURE D’UNA ALTRA MANER ÉS POSSIBLE … continuant el meu gran viatge … aquell que vaig triar com a propòsit … gaudint d’un recorregut que únicament s’alimenta de cada punxa per poder així pujar al cim … baixar a la vall … sentint que… SÓC JO MATEIXA…

LAER NAJ







Mujer Valiente

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Hija, madre, abuela…
Maga, amiga compañera.
Nace de ti una fuerza fiera, cuando tocan tu madriguera. 
Fuiste vejada, anulada e incluso olvidada…
Sólo tú sabes la fuerza que llevas dentro, la que aún exhausta, te levantas y sigues adelante aunque te falte aliento.
Tú que con tu sensibilidad, lo que entregas con amor, lo entregas sin más. 
Hoy te doy las gracias infinitas con profundo amor y respeto hacia ti Mujer Valiente.

Marie Cobo



Maestría Femenina

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Desnuda y sin armas, soy más poderosa que cualquier hombre armado. Porque aunque mueras en vida, tu alma jamás te abandona y lucha por devolverte las ganas de vivir. Nunca dejes de amar.

Antonia Jurado
A todas nosotras…

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Para las grandes mujeres de todos los tiempos y edades,
para las que supieron elegir y vivir de acuerdo a los pasos
de su corazón y también para las que aún hoy no.
A todas ellas, fueran niñas princesas, magas, maestras o guerreras,
jóvenes sensatas, locas, drogadas o sanas,
a todas las solteras, viudas, divorciadas o en pareja,
a las más fervorosas amantes, amadas o abandonadas,
y a las que por dinero se abren de piernas.
A todas las madres, las que paren y las no lo hacen,
A las mujeres de su casa y de su
familia, sea una familia ejemplar
como dictan los cánones, o una familia monoparental,
homosexual o como a ellos les dé la gana crear un hogar.
A todas las mujeres trabajadoras, dentro y fuera del hogar,
a las más emprendedoras, artesanas y creadoras
y a las que trabajan para los demás.
A todas las mujeres que humillaron,
vilipendiaron e incluso a las que ya no están,
por que se suicidaron o las asesinó el poder patriarcal.
A todas las mujeres ricas, poderosas, dependientes, independientes,
altivas y jocosas, operadas o libres de opiniones de otras miradas,
a las que con velos o burkas se tapan,
a las que se visten para la danza, para el deporte, para el éxito o para la fama.
Y como no, para todas las flamantes abuelas,
a las que les aprietan las canas y a las que con sus canas se hacen un jersey de lana,
a todas las viejas ancianas que se han bregado una vida de guerras,
en definitiva a todas las mujeres que ocuparon,
vivieron y resistieron, cada rincón de este planeta
y por más que pasen los años, pueden mirarte a los ojos
para sonreír y olvidarse de todo,
porque ellas lo que mejor saben hacer es AMAR.

Joanna Escuder




GRAN MAGA DE GAIA

Per a la Karme Millán - Karme de Gaia


Karme, de Gaia Gran Maga
oh, no saps com m’afalaga
amb tu haver-me creuat
és per mi el bé més preuat
una llum que no s’apaga

En el si d’una abraçada
Sento el teu poder de fada,
Millor dit, de Patxamama
I em dius que sóc estimada
Amb el teu posat de mama

El primer cop que et vaig veure
No m’ho podia pas creure
Em recordaves algú
Com una fada madrina
Amb aroma a clavellina
Que s’hagués aparegut

És de la bella dorment?
del mag Merlí i l’aprenent?
de quin conte hauràs sortit
per mostrar-nos el delit
de viure sense turment?

Panoràmix tens gelós
de tot druida ets l’enveja
si de dia o quan fosqueja
treballes sense repòs
per set elixirs crear
i l’esperit elevar

Ets gran bruixa i alquimista
Amb una aura d’ametista
Amb una veu vellutada
Que a cada meditació
M’acaba fent de bressol
I em deixa ben extasiada

Pots parlar amb els minerals
I tocar aquells mons subtils
Fets d’esferes celestials
Ones i ecos de dofins

És clar, sobren les raons
Per poder-te coronar
I sortir a festejar
Que ja has pujat els graons
Del saber espiritual

Karme, de Gaia Gran Maga
Per molts anys al teu costat!


Blanca Puignevat
4 de març de 2018

DESPROGRAMACIÓN DE PATRONES


Todos venimos a este mundo cargados de información quántica que seleccionada por nosotros mismos y de acuerdo con el Plan construido teniendo en cuenta  todo nuestro entorno, vamos a poder manifestar, en aquellas probabilidades que escojamos vivir. En la fase inicial, aproximadamente en los primeros días  de gestación, se realiza la construcción de nuestra identidad como Ser, de todo lo que hemos sido, somos y seremos sin tiempo ni espacio, y que hemos concretado en lo que se denomina la fase simuladora (esto esta explicado en el dossier primer sendero de la segunda etapa Vida entre Vidas). Nuestro ADN no es producto del azar, sino de unas decisiones muy bien estudiadas, por parte de todos los implicados, para poder vivir aquellas realidades y experiencias que el Alma ha decido aprender, y que quedaran a su vez grabadas en nuestro campo etérico, para entrar a formar parte de nuestra riqueza experiencial que engrandece nuestro Ser, y que será vertida en la próxima encarnación. En esta impresionante cadena de ADN queda grabado todo aquello que hemos venido a experimentar y que determinara nuestro paso por esta vida. Todo queda definido, nuestra forma física, si seremos altos o bajos, gordos o flacos etc.. dependiendo de los datos genéticos físicos que obtenemos de nuestros padres, así construiremos nuestro aspecto (color de ojos, de pelo, estructura ósea, etc…). También decidimos con que arquetipos nos vamos a identificar y que conformaran nuestra identidad de creencias y actitudes con las que nos vamos a relacionar con todo nuestro entorno. También las enfermedades Kármicas asociadas a cargas energéticas de nuestro inconsciente familiar, es aquí donde desarrollaremos esos arquetipos que hemos venido a evolucionar como individuos y como colectivo, por eso decimos que el plan está construido de acuerdo a las experiencias del entorno. Es como construir las piezas de un puzle de forma que colocadas en su lugar se puede ver el puzle en su totalidad. Nuestro aprendizaje es saber ser esa pieza que ajuste en el puzle, con ello conseguiremos conocer nuestra identidad y darle identidad al inconsciente familiar. La vida lee nuestros códigos de ADN, todos formamos parte de esta gran Red Lumínica. La premisa de la vida, evolucionar, elevar, conciencia y consciencia. Estos grupos de códigos de los que estamos hablando, son fragmentos matemáticos que constituyen lo que denominados Algoritmos. Estos algoritmos los podríamos definir como paquetes de información que contienen todas las instrucciones que se precisan para alcanzar una finalidad desde su inicio. Los objetivos los tenemos grabados  y cuando los conseguimos alcanzar, se activan los códigos que nos van a llevar a la siguiente estación, de este viaje tan complejo como fascínate. Hacernos conscientes de todo esto es un paso ya de por si importantísimo, para dar luz a todo aquello que el Alma ha venido a experimentar. Una vez identificamos nuestra pieza y nos damos cuenta  del puzle al que pertenecemos  ya no tenemos por qué estar condicionados a los códigos o cargas energéticas heredadas y que ya no nos pertenecen. Aquí es donde entra la posibilidad de poder desprogramar estos códigos sin tener que esperar a hacerlo en la siguiente encarnación. El Principio de Vibración es el que va asociado a la naturaleza de nuestros códigos, es decir así sean nuestros paquetes de información así vibraremos, por tanto el cambio de vibración de nuestros átomos y células es la consecuencia inmediata de la descodificación y reordenación quántica. A través de la medicina quántica se pueden descodificar patrones del ADN y también limpiar celularmente estas órdenes impresas. Se realiza introduciendo códigos algorítmicos que producen una activación en determinados fragmentos de nuestro orden quántico y  que todos contenemos dentro de nuestra configuración energética. Estos fragmentos se encargan de eliminar aquello que ya esta trascendido y activar el algoritmo de la siguiente fase evolutiva. Esta es la herramienta que garantiza que los códigos realmente  lleguen a su destino y activen el Despetar de nuestras células. La meditación con visualización de creación de esa realidad, nos da un acercamiento a la vibración necesaria para que se produzca la descodificación y alcance la consecución de regeneración. La combinación de la activación de los códigos al mismo tiempo en nuestras células y en nuestro cuerpo de luz, es decir, dentro-fuera, garantiza la totalidad de la descodificación en todos los planos.

Codificación Quántica

Todo en el Universo es matemático, todo está creado y construido en base a códigos matemáticos. Estos códigos matemáticos además se agrupan, igual que lo hacen los átomos para formar moléculas, en formaciones cristalinas, a estas formaciones o agrupaciones de códigos matemáticos le llamamos Algoritmos. Cada código contiene en sí una orden o movimiento, es decir son información. Algo similar que nos ayudaría a entender lo que intentamos explicar es, como se estructura la información en un ordenador (códigos binarios de 0 y 1 que son traducidos a información que establece la comunicación). Imaginemos que cada código es una esfera semejante a un átomo, por resonancia vibracional se unirá a otra esfera similar, recordemos que cada esfera o código es una orden o movimiento. Si unimos las esferas en un orden escalar evolutivo de órdenes y movimientos, tenemos un paquete completo de información y ejecución, que va a hacer que nos movamos en la dirección que marca el paquete o Algoritmo. Si esto se entiende bien y sabemos ver su alcance, nos daremos cuenta de la importancia y el valor esencial de la quántica como medicina. Se habla mucho de la nanotecnología, que no es más que introducir microscópicos implantes que reparan o hacen de puente en partes que se han fragmentado. La codificación quántica vendría a ser lo mismo. Podemos introducir al igual que si se tratará de nanotecnología, un código determinado para que se produzca la activación de los algoritmos necesarios que provoquen el movimiento o despertar, que nos haga retomar el camino evolutivo, reparando así la fase de rotonda en la que en ocasiones se encuentra un Ser, provocando un estancamiento evolutivo del individuo y a la vez del colectivo al que pertenece. Esta es la base de la medicina quántica, en la que los códigos a los que nos referimos y que se encuentran en la energía misma del Universo,  son dispensados a personas, que por vibración y tipo de energía, pueden actuar de canales, para bajar esos paquetes de información, necesarios para desbloquear alguna actitud del presente que no nos permite ir hacía nuestro objetivo y también el objetivo de todo el inconsciente colectivo, esta es la manera en la que se producen los elixires quánticos, donde los códigos quedan grabados en el liquido utilizado como base de ingesta. Estos códigos son en sí mismos una vibración concreta. Por tanto el Principio de vibración es el que rige la quántica. Como ejemplo práctico de botica quántica podría ser el poder disponer de los algoritmos de los 7 elementos de creación y las múltiples combinaciones entre ellos para crear unas puertas o vías de sanación que abrieran accesos a procesos de sanación del Ser humano en toda su multidimensionalidad con lo que el  camino se vuelve más claro y diáfano.


Karme Millán
Co-Fundadora de Temple Inanna y Ahesat
Extracto del dossir de Salud Holística de la Escuela Cosmosóphica

UN PERRO POR REYES - Blanca Puignevat

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Almazán era el conserje de la urbanización. “Almazán-mazapán” le gritábamos de niños al verlo pasar con la carreta llena de bolsas negras. Apestaba a humo de la basura de los vecinos, que cada atardecer recogía y quemaba en un foso circular del descampado. La hora de la merienda traía ese olor cenizo y yo sabía que Almazán estaba en su hoyo, chamán chaparro y negruzco orquestando el rito pagano de transmutar la mierda de treinta familias bien en aroma de tostada requemada. Con los años llegó la religión de los contenedores de colores y ya no lo necesitamos.


Hoy se murió. Me enteré de pasada por mi padre, que me dijo que iría a su funeral y enseguida imaginé un corro de empresarios, abogados, médicos y demás señores con corbata arrugando la nariz por el tufo a conserje incinerado.


A Almazán siempre le seguía su perrillo faldero de ojos saltones. En casa teníamos un pastor alemán con pedigrí que había sido adiestrado en la escuela canina “Las tres pirañas”. Allí había aprendido a sentarse y a tumbarse en francés a fuerza de recibir canicazos con un tirachinas. Nos hicieron una demostración el día que fuimos a recogerlo y ya era otro. Cada vez que le ordenábamos “au pied”, “assis” “couché”, acaso estos sonidos zumbaban en su cerebro como recuerdo del impacto de esferas de vidrio catapultadas contra su cráneo. La letra con sangre entra, aunque sea para que un perro de raza aprenda a sentarse en francés. Siempre quise pensar que no era agresivo de por sí, que lo volvieron fiero con canicas y palabras machaconas en un idioma que sonaba a fino y distinguido.


Era mi perro. Me lo habían traído los Reyes a los siete años, después de mucho insistir en cada carta. Cuando llegó era casi tan alto como yo. ¡Sácalo tu solita! Solté la correa de cuero cuando tuve las rodillas peladas y los leotardos agujereados. Tendida en el descampado donde Almazán quemaba la basura, veía borroso como mi regalo de Reyes huía de mí.


Mi perro era demasiado grande para sacarlo a pasear. Nadie lo sacaba, apenas nadie. Sólo contaba con los despistes de mi madre. Salía disparado como un demonio en cuanto ella olvidaba cerrar la puerta al entrar la compra o cuando abría el portón del garaje para aparcar el coche. Y entonces siempre lo mismo: el grito de alarma de ella, el bajar medio descalza los dos pisos con frío en la nuca, el correr detrás del perro sabiendo que no podría pararlo. Los descuidos de mi madre empezaron a ser constantes. El perro se escapaba casi una vez por semana, siempre de noche, nos esquivaba a mí y a mis hermanos cuando intentábamos acorralarlo. Ya ni salía, me quedaba en el hueco de la escalera temblando, pidiendo que en su huida no se encontrara a ningún otro perro. Oía los chillidos de mi madre, los gruñidos de mi perro atacando, los quejidos apagados de los otros chuchos siempre más pequeños, siempre más afables que el mío. Nunca llegó a matar a ninguno.


Cuando ya se había desahogado volvía a casa. Lo regañábamos, reñíamos a mi madre por no tener cuidado y vuelta a empezar. Al llegar del trabajo mi padre le sacudía un par de patadas en las costillas aunque ya hubiera pasado rato y el perro ni se acordara. Y yo me dormía entre hipos y lloros, porque era mi perro querido y las señoras vecinas rubias teñidas y con pestañas a pegotes se asomaban al bordillo de la piscina esperando a que sacara la cabeza del agua para decirme bajito: “niña, eres la dueña del perro asesino”.     


Fue la única vez que pasó a la luz del día. Yo tenía nueve años. Era verano, en casa había obreros reformando la cocina. La nevera estaba en el recibidor y todas las puertas abiertas, pero la verja de la entrada permanecía cerrada y yo vigilaba que el perro no se escapara. Almazán pasó con su perrillo. Iban a la reunión de comunidad que se celebraba en el local justo enfrente de nuestra casa. Mis padres no sé dónde estaban. No tuve tiempo de avisar a nadie, apenas de sentir un disparo de miedo al ver que el perro de un salto vencía la verja.   


* * *


Un corro de señores con corbata y un conserje contemplan un sacrificio canino y humano. En el centro del círculo un pastor alemán gigante destripando a un perrillo y una niña gritando, llorando, suplicando al perro que pare, a los adultos que la ayuden a separarlos. El perrillo de Almazán es del tamaño del hocico del pastor. Va y viene de un lado al otro va y viene a sacudidas, peluche mojado de baba de mi perro adiestrado con canicas que se clavan colmillos que se clavan en un pellejo húmedo de sangre que va y viene, gruñidos de rabia ronca de mi perro depredador arrugando el hocico rabia que corre por sus venas que corre en la familia de la que es mascota, no quiero que seas así tu eres mi perro querido para jugar te quise tanto antes de tenerte, soy la niña dueña del perro asesino soy la rabia él es mi rabia él es mis dientes y mis encías, ayúdenme no se queden ahí mirando lo va a matar lo va a matar exclaman impacientes es de locos atreverse a tocar al perro rabioso y se mezcla la baba de mi perro macho y la sangre del perrillo y mi sangre al meter los dedos entre los dientes de mi perro, encías moradas que no lo suelta que lo sacude que lo va a matar que no se acaba nunca que esta vez no se desahoga rápido que esta vez tiene público un corro de humanos hipnotizados.
Porque es mi boca porque muerde por mí porque el dentista dice que tengo la mordida abierta para poder morder y morder abierta como un perro lobo con los ojos de rabia roja morder y no ser más indefensa, pero yo no lo sé yo no lo entiendo tengo nueve años a mi me gustan todos los perros los chuchos falderos y mi perro querido asesino. No sé, no entiendo, nadie sabe que el perro lleva mi rabia y sacude a una bola de pelo gimiendo dolor que también soy yo y le cruje los huesos y saca un rugido de lo más profundo, estás tan feo tú no eres así no arrugues la nariz, por qué no hacen nada estos señores tan altos por qué miran en círculo cómo matas por qué giran y giran si no se mueven y yo en el centro pupila roja con un perro matando a otro todos encerrados en una fría canica es mi regalo de Reyes que ruge desde la garganta una rabia de niña de nueve años de familia con pedigrí.   


* * *

No lo mató, lo dejó ciego. Daba lástima ver cómo seguía a tientas conserje y carreta. Creo que al cabo de poco Almazán tuvo que sacrificarlo para que no padeciera más de las heridas.


Mi perro murió ya viejo, solo en el garaje, ahogado en sus propias arcadas. Ese día mis padres no estaban. Después de purgar el desayuno fui yo quien lo encontró en un charco de bilis, el hocico entreabierto en una mueca helada de asco. La misma cara de espasmo y ahogo que ponía yo entonces con diecinueve años, apenas un par de segundos, entre que me acariciaba la campanilla con las yemas de los dedos índice y medio y que salía todo de dentro.


Ahora tengo dos gatas. Soy profesora de francés. En una llamada rápida mi padre me cuenta que hoy ha muerto aquel conserje que tuvimos hace años y todo vuelve como un mordisco que ya no duele. Pero total, sólo era un perrillo faldero, sólo era un conserje andaluz que apestaba a basura quemada.